I
El alfarero vio un vaso
Que se había roto / por el uso y el tiempo,
Y Él trató con mucha paciencia
De hacerlo otra vez...
II
Y yo era ese vaso
Que nadie creyó que servía;
Clamé: ¡Señor, yo soy barro y Tú eres el alfarero!
¡Moldéame como Tú quieras hoy!
III
Y Dios tomó los pedazos
De mi roto corazón,
Me hizo un vaso nuevo,
Y revivió mi alma otra vez.
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